Un bache en el camino

Han pasado más de cuatro meses desde que iniciamos esta jornada con un tumor cerebral. Este camino en el que Dios nos ha puesto nos ha llevado por montañas y valles, partes de carretera amplia y derecha y también caminos angostos y sinuosos. A través de todo esto, Dios ha estado caminando con nosotros y nos ha provisto de gozo, fortaleza, consuelo y paz. Cuando Jesus camina con nosotros, podemos sentirnos libres de la preocupación por lo que yace adelante o de los peligros que pueden llegar por los costados. En su lugar, simplemente debemos escuchar su voz que nos guía hacia adelante paso a paso.

En la Biblia vemos a un Dios siempre presente con Su pueblo. Su presencia con nosotros ha significado que nunca hemos tenido que caminar esta jornada solos.
Una de las principales provisiones que Dios nos ha otorgado y que evidencian su presencia entre nosotros es la comunidad que tenemos en otros seguidores de Cristo, especialmente nuestra iglesia. En los momentos más difíciles durante los pasados cuatro meses, Dios ha guiado a Su pueblo a darnos ánimo justo cuando más lo necesitábamos y también ha dirigido a muchos a orar por nosotros en maneras que ni siquiera sabíamos que necesitábamos. De formas muy tangibles la iglesia ha caminado junto a nosotros proveyendo comidas, cuidando a nuestros niños y mostrando muchos otros actos de gentileza. Nos sentimos muy bendecidos de ser parte del cuerpo de Cristo.

En esta cultura se nos dice que siempre debemos proyectar entereza y confiar en el poder del individuo. Pero no podríamos haber llegado hasta aquí con nuestra propia fuerza o por nosotros mismos sin el apoyo de otros. Gracias por el papel que cada uno de ustedes ha tenido en nuestras vidas durante los últimos meses.
No sabemos qué traerá el mañana, pero según podemos entender no estamos ni a la mitad ni mucho menos al final del camino con un tumor cerebral. A menos que Dios intervenga de una manera milagrosa, todavía nos encontramos al principio del camino. Nuestro neuro-cirujano describió la infección que se desencadenó después de la cirugía como un bache en el camino. Este “bache” incluye meses de antibióticos y una tercera cirugía para reemplazar la porción de cráneo que tuvo que quitarse. Todo esto es además del monitoreo para detectar cualquier crecimiento o retorno del tumor. Por favor, oren que Dios me sane completamente tanto de la infección como del tumor y que restaure mi salud. Si Él elige no hacerlo así, oren porque Cristo continue proveyendo su presencia y fortaleza. De cualquier manera, seguiremos caminando hacia adelante con fe, confiando en que Cristo usará esto para nuestro bien y para Su gloria.

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