Nuestro Redentor Vive

El sábado por la mañana Jonathan despertó otra vez más con una urticaria severa. Esta vez fue peor que la anterior. Sus síntomas, incluyendo fiebre alta y nausea continuaron empeorando a pesar de la medicina y para el medio día los doctores nos indicaron que lo mejor era llevarlo a Emergencias para ser evaluado ahí. Cuando íbamos saliendo de la casa, Jonathan se sintió muy mal y empezó a vomitar. El día anterior estuvo a punto de desmayarse mientras le realizaban análisis así que decidí llamar a la ambulancia en lugar de arriesgarme a que se desmayara en el auto. Ya en las Emergencias repitieron todos los exámenes que habían hecho el día anterior y por la noche nos transfirieron al hospital para internarlo. Más tarde el doctor nos visitó para explicar que los leucocitos de Jonathan estaban mejor, pero ahora su hígado estaba mostrando cifras anormales. Debido a esta alteración, ordenaron un ultrasonido. El doctor decidió administrar Vancomicina una vez más, el medicamento que causó la primera reacción. Nosotros expresamos nuestra preocupación ante la decisión, pero el médico consideró que era más importante mantenerlo en tratamiento para la osteomielitis. Como precaución, le dio también antihistamínicos junto con el medicamento para reducir la posibilidad de una reacción. Pero no funcionó. A solo unos minutos de iniciada la intravenosa, Jonathan comenzó a tener urticaria y quemazón en todo su cuerpo. Su piel se tornó rojo intenso y quemante aún al tacto. No solamente se sentía extremadamente incómodo, pero también comenzó a hincharse considerablemente, así que inmediatamente suspendieron la Vancomicina. Lo que siguió fue una noche muy difícil con fiebres altas y exacerbada molestia. Esta mañana la urticaria ya había cubierto todo su cuerpo, literalmente de la cabeza a los pies. Los médicos continuaron administrando antihistamínicos, pero nada le hizo mejorar. En medio de todo esto, se lo llevaron para realizar un ultrasonido del hígado que de hecho reveló que su hígado se encuentra bien, pero que tiene un quiste en el páncreas… ¿De verdad? ¿Más baches?

El doctor de enfermedades infecciosas y el médico de piso vinieron antes del medio día y finalmente nos dieron más información de lo que posiblemente ha estado pasando durante las últimas 30 horas. Piensan que la urticaria es definitivamente una intolerancia a los antibióticos. Lo complicado es que existen cuatro antibióticos principales que generalmente se usan para combatir el tipo específico de infección que tiene Jonathan. Aparentemente, él es alérgico a los cuatro. Lo bueno es que hay otros antibióticos, si bien no la primera opción, todavía son buenos medicamentos y esperemos efectivos en su caso. Lo iniciaron ya en el nuevo medicamento y hasta ahora no ha habido reacción aparente. También nos explicaron que el pequeño quiste en su páncreas es posiblemente una situación aislada y no relevante en este momento, pero de una vez realizaron una tomografía para asegurarse de eso. Todavía no nos han dado resultados.

Esta noche la urticaria todavía es muy incómoda. Al tiempo que oramos porque se abata, Dios nos recuerda las palabras que Job expresó en medio de sus momento más tortuosos: “Yo sé que mi Redentor vive”.
Sí, Él vive y está con nosotros.

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